Querido hijo:
Te escribo estas líneas para que sepas que estoy viva.
Te escribo lentamente porque se que no sabes leer deprisa.
Tu padre consiguió un trabajo muy bueno; tiene 500 personas bajo su poder. Cuida el cementerio del pueblo.
No vas a reconocer la casa cuando vengas, porque nos mudamos.
La nueva casa tiene una lavadora que no […]



